miércoles, 27 de febrero de 2008

CERRO BLANCO, LA LEYENDA




Narrado por María Zavala Caqueo.





Codpa es un valle ubicado en el norte de Chile, está a unos pocos kilómetros de Arica, es una quebrada por la cual corre un río que da vida a este enigmático valle. Es un lugar lleno de historias increibles que encierran un hálito de verdad.
A unos pocos kilómetros del pueblo central “Codpa” está cerro Blanco, llamado así por su color, parece un gran trozo de tiza blanca.
Cuenta la leyenda que antes existía ahí un pueblo muy próspero que disfrutaba de su éxito con muchas y duraderas fiestas, pero carecían de misericordia, estaban llenos de orgullo.
Cierto día apareció por esos lugares un anciano decrépito, apenas caminaba, estaba todo sucio, ni siquiera se había limpiado su nariz. Él se acercó al pueblo a solicitar un poco de alimento, a mendigar comida, lo único que recibió de sus habitantes fue burlas, desprecio y golpes.
Sólo una mujer, que era empleada del lugar, se apiadó de él, lo limpió, le dio de comer y beber. Ante tal atención el anciano reaccionó, se puso de pie y le dijo a la mujer que él era Dios, que estaba ahí para juzgar a ese orgulloso pueblo, que ella era la única que merecía escapar del castigo que se acercaba. El anciano le recomendó – vete de este lugar, no mires hacia atrás, no mires escuches lo que escuches – Así fue, la mujer salió corriendo y escuchó ruidos tremendos, pero no miró hacia atrás. Cuenta la historia que el lugar donde estaba el pueblo se dio vuelta como una campana, sepultando a los habitantes del pueblo y dando espacio al cerro.
En la actualidad una familia construyó una casa en las laderas del cerro, sacando parte del cerro, lo interesante es que encontraron un cráneo humano, que lo dejaron en una capilla a un costado de Cerro Blanco.


Esta historia me la contó mi abuelita, que el domingo 10 de febrero del 2008 falleció, pero creemos firmemente en las palabras de JESÚS, "El que en mí cree, aunque esté muerto vivirá", ella de verdad pasó a mejor vida.
Te extrañaremos abuela, en especial las historias que nos contabas.

martes, 9 de octubre de 2007

CODPA 2006

Realicé un viaje para hacer una investigación en terreno de leyendas y lugares, espero muy pronto publicar fotos y comentarios.

jueves, 4 de octubre de 2007

LA OPERACIÓN

Quizá sucedió hace más de treinta años, quizá ya no existan pruebas contundentes, pero eso no es razón para no dar a conocer esta historia.

Mi abuelo, Pedro Castillo, trabajó durante muchos años en el Puerto de Arica, trabajaba de guardia. Él era una persona de origen humilde, del sur de Chile, Combarbalá, se caracterizaba por ser una persona testaruda, nadie podía convencerlo de nada, si hacía frío y él decía que hacía calor, nadie lo sacaba de esa idea. Además nunca fue al médico, siempre dijo que eran unos “matasanos”, era lo que conocemos como un "huaso porfiado".Cierta vez le comenzaron unos dolores que inmediatamente lo relacionaron con apendicitis, como de costumbre no fue al médico, a pesar que los dolores se acrecentaban más y más.Cierta noche se iba a trabajar, a pesar de los ruegos de su mujer, María Zavala. Nada se pudo hacer para detenerlo.

Era muy tarde y él se encontraba en el Puerto de Arica, cerca de un galpón, el dolor era tanto que se adentró en el galpón, se tiró sobre unos sacos porque el dolor era insoportable, pasaron unos minutos y el dolor se acrecentaba más, fue entonces que escuchó el sonido de una sirena de ambulancia, volteó su cabeza para mirar y efectivamente, era una ambulancia que se acercaba a él a toda velocidad, nada podía hacer, el dolor lo tenía inmovilizado, acto seguido salieron de la ambulancia unos “enanitos” que a la fuerza lo llevaron dentro…Entre sueños recuerda haber despertado y verse en un espejo que estaba pegado al techo, se veía él acostado y las cabezas de los “enanitos” moviéndose para todos lados, lo estaban operando, parecía que hablaban en japonés (según sus palabras) eran sonidos extraños.A la mañana siguiente despertó en el faro, en los mismos sacos donde se recostó, pero esta vez sin el dolor. Esta historia la relató a su familia, entre ellos a mi madre.

Durante un tiempo se rascaba una picasón que tenía en el lugar de la supuesta operación, situación de la que fui testigo, todo mostraba indicios de una operación, pero sin cicatriz.

Pasaron los años y él nunca fue a ver un médico, hasta que ya estaba muy enfermo. Entre otros exámenes le realizaron una eco tomografía, fue en ese instante cuando el especialista al ver la pantalla dijo – Mire la tremenda operación que tiene aquí – a lo que mi abuelo dijo –Pero si yo nunca me he operado- El especialista del examen limpió el área observada y no encontró ninguna cicatriz. Tiempo después falleció dejando a la familia con una profunda tristeza.
¿Testigos? sólo mis tías, tíos, mis padres y mi abuela que escucharon su relato y fueron testigos de sus dolores. ¿Y el especialista? bueno en el centro médico se quedaron con todos los documentos por razones poco claras ( ¿? ), no sabemos más. ¿Explicación? no podemos darla ¿Cómo explicar algo así? ¿Podrán creer esta historia? difícil que me crean, lo cual es comprensible. Por ahora sólo queda mi relato que finaliza aquí.

Pedro Castillo (mi abuelo).